Alejandro Dolina, y adhiero a su teoría, afirma que todo lo que hace el hombre es para levantarse mujeres. Es fácil de entender: Todo lo que hacemos a los hombres lo hacemos para levantar minas. Es así. Cierto. No hace falta repetirlo.
Cuando hacemos un deporte, cuando estudiamos, cuando elegimos la ropa, cuando comemos determinada comida, cuando caminamos de tal forma, cuando miramos una película, leemos un libro, vamos a un recital; todo, es para levantarnos minas.
Lo hermoso, y aquí es donde creo me distancio de la teoría disparadora de este post, es que me alegro al darme cuenta que en los días que corren todo sigue igual en cuanto a enfocar cada movimiento en lograr una aprobación desde el sexo opuesto; pero con dos diferencias.
Primera: Además de buscar la reciprocidad del sexo opuesto, me siento a gusto siendo natural en todos y cada uno de mis movimientos, elecciones, acciones, pensamientos y actitudes; como hacía mucho no me pasaba.
Segunda: Todas las mujeres ahora se combinan en una sola. Sólo me importa Ella, sólo quiero que ella me mire y apruebe. Sólo Ella.
Corolario: El final del post anterior.
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Gracias dulce, es muy lindo lo que escribis, la ultima frase me mato,gracias nuevamente, te quiero...
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