martes, 15 de junio de 2010

Amor trunco

Es verdad. Sucedió hace no tanto, no tan lejos. Él se sentó, la miró y ella siguió leyendo. Él continuó mirándola, fijo, pero imperceptible. Ella siguió leyendo. Los minutos pasaron y él ya perdía las esperanzas, pero le regaló un par más de miradas. Las de ella tenían como único destino el libro amarillento que apoyaba en sus faldas. Entre lamentos, llegó a su parada y bajó.

Es verdad. Sucedió hace no tanto, no tan lejos. Ella llegó a la parada y a los minutos él llegó y esperó detrás de ella. Ella lo miró en el reflejo de la vidriera y quedó maravillada por su rostro. Cuando llegó el colectivo subió luego de mirar sobre su hombro a ver si el la seguía. Se sentó en los asientos enfrentados, para poder verlo de frente. Él se sento a 3 filas de ella. Sacó un libro para disimular, y cuando él no lo notaba, ella desviaba su vista hacia su rostro.

Para que no lo note, ella bajo en la misma parada, pero por la otra puerta. Caminó unos metros detrás durante dos cuadras. Resignada por que el no notó su presencia, volvió a la parada y tomó el siguiente colectivo hasta su parada.