El otro día Ella me preguntó por qué la quiero. Me dejó pensando.
La quiero por que es así, por que lo siento; pero los sentimientos no son tangibles, con eso no alcanza.
La quiero por que es la verdad. Por que la única verdad es la realidad. Pero sabemos que la realidad se construye, se desvirtúa, se reconstruye de acuerdo a quien la mire y la cuente. Quizás que entonces no es la realidad. La mirada subjetiva tira por la borda esta idea.
La ideología en que yo enmarco la relación y desde la cual la interpreto puede truncar la visión de mis sentimientos y el por qué la quiero.
La quiero por que me sale decirselo, sin pensarlo si está bien o mal. Se lo digo.
John Searle aseguraba que el lenguaje es una forma de construir la realidad. Ahí vamos encaminados...
Émile Benveniste, incluso decía que cómo hablamos nos define cómo somos. Cuando hablo con ella no hablo como hablo siempre; me cambia la voz, cambio las palabras; eso me define como una persona diferente cuando estoy a su lado.
Ludwing Von Wittgenstein aseguraba que el significado de una palabra es su uso en el lenguaje. Y su nombre tiene un significado importante en mi lenguaje, no es una palabra más, no uso su nombre como cualquier palabra.
Creo que ahora entiendo por que la quiero, la próxima vez que me pregunte ya se qué contestarle... Sólo se que te quiero. No preguntes por qué
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)

Mas tierno
ResponderEliminar:)
Maruzz